Spanish + Canadian = Spanadian

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Los inviernos canadienses son mundialmente conocidos por la nieve que cubre el suelo durante casi medio año

jueves, 7 de abril de 2016

Empieza la... ¿primavera?

Después de la excursión, las cosas volvieron a bajar el ritmo. Nos acercamos a la mitad del semestre y pronto nos darán los report cards de mid term, pero no sé qué van a evaluar, pues entre March break, Easter y festivos por en medio, casi no hemos hecho nada. 

La semana pasada, Lea, una amiga de Luca, vino a visitarla. Me pregunto cómo será que tus dos mundos se choquen. No me gustaría que ni amigos ni familia vinieran a visitarme, sencillamente porque aquí tengo otra vida con otra familia, otros amigos y hablando otro idioma. Es como tener dos universos paralelos. De vez en cuando, en los diez días que estuvo, Lea acababa hablando en alemán con Luca, o hablando en inglés de "stuff back home", cosas que tienen en común en Alemania de las que yo no sé nada. En esos momentos, me sentía algo olvidada, pero luego me acordaba de que Lea solo estaría aquí diez días, y obviamente en estos siete meses Luca y ella se habían echado de menos. Que nadie me malinterprete, Lea y yo nos llevamos bien desde el primer momento, es solo que... pertenece al pasado de Luca. Bueno, y al futuro, cuando se acabe el curso en verano. Pero no al presente. De vez en cuando, Luca y yo recordaríamos alguna anécdota de la excursión a Montréal y Ottawa, o hablaríamos de atletismo, softball, esgrima, clase de inglés... o alguna cosa más que tengamos en común donde Lea o bien no tenía nada que decir o directamente no nos entendía. Esta mañana, Lea fue a Halifax a coger el vuelo de vuelta. Luca fue también, y se quedó allí el resto del día, pues una estudiante internacional francesa que vivirá con ella en los tres meses que quedan llegaba esta tarde.

 Los últimos dos eventos de internacionales fueron cancelados, por eso tengo la sensación de que llevo sin ver a los internacionales de Park View o de otros colegios del distrito bastante tiempo. La primera actividad, a finales de febrero, consistía en montar en trineo, y lo cancelaron porque no había nieve. La segunda, ya en marzo, era ir al a bolera... y lo cancelaron por una tormenta de nieve. Mañana nos llevan a una "granja" donde tienen montones de arces, y nos explicarán el proceso de obtención del sirope de arce. Y, lo que es más importante, muestras gratis.

El clima es un tópico interesante. La última vez que nevó fue hace una semana, y ayer llegamos a 18 grados, un récord desde el día de Navidad. Sin embargo, por la mañana había unos veinte grados menos. La temperatura sube y baja aleatoriamente; la semana que viene se supone que va a nevar, y a partir de la siguiente las temperaturas mejoran. En dos semanas, empezaré a guardar toda la ropa de invierno en una caja para enviar de vuelta a España.

Hay días en que quiero dejar de escribir en el blog. No dejar de escribir por completo, solo dejar el blog, porque no puedo explicar nada... Solía pensar que todo se puede explicar con palabras. Nunca me había quedado sin ellas. Experiencias y sentimientos, todo cabía en palabras. 
Antes de venir, alguien dijo que aquí aprendería lo que no se lee en los libros. Me pareció ridículo, pues si alguien había vivido alguna vez algo así, tendría que haberlo escrito, ¿no? 
Pues no.
Puede que no lo pueda explicar porque ni siquiera lo acabo de entender. Probablemente. Quizá sea como las adaptaciones cinematográficas de libros. Todo lo que ves en la gran pantalla es la punta del iceberg; la película nunca muestra la plenitud del libro. En ocasiones, sin embargo, la película es mejor que el libro. No ocurre con mucha frecuencia, y solo pasa cuando se suprimen las partes correctas de la historia original o se añaden detalles que mejoran la trama. (Acabo de buscar en Internet como se dice "plot"(=trama) en español). Pero en este caso, esa extraña excepción no se cumple. Para entender esta experiencia, leyendo todo lo que he escrito en el blog explicaría menos que entrando quince segundos en mi cabeza.

...

Han pasado unos días, y fuimos a la "granja" de sirope de arce. Maple syrup farm suena mejor... Lea volvió a Alemania y Pauline, una francesa un año más pequeña, vino a nuestro colegio para los tres meses de curso que quedan, y vive con Luca. Pauline es bastante tímida, y al igual que los demás, su primera semana está siendo... pues eso, extraña. La primera semana no tiene sentido; diría que el primer mes en general es una montaña rusa. Me gustan las montañas rusas, pero lo malo de esta es que no sabes cuándo toca subir... ni cuándo llega la bajada. 

Hoy ha sido un día inolvidable para mí. A primera hora, tuve test de Historia canadiense que me salió genial. Después del recreo, tuvimos una asamblea en el gimnasio, por ser mitad del semestre. Mencionaron todos los logros deportivos del colegio de los últimos meses, y los deportistas se ponían de pie cuando su deporte era mencionado y sus victorias aplaudidas. Nuestro equipo de hockey fue mencionado, por supuesto, y lo que más me gustó fue que dijeran que en cierto modo habíamos hecho historia en el colegio, creando el primer equipo de hockey femenino del colegio en toda su historia, que no es poca.
Después, los profesores escogieron a un puñado de alumnos que cumplen con el lema del colegio: We are responsible, we are respectful, we strive for success (Somos responsables, somos respetuosos, nos esforzamos para truinfar). Los alumnos seleccionados se levantan de las gradas y sostienen un cartel con la parte del lema que les toca, delante de todos, y la directora saca una foto. Sorprendentemente, mi nombre fue llamado en We are responsible, al igual que Luca y Boom. Luego me di cuenta de que probablemente había sido la orientadora quien nos había escogido, por el grupo de voluntariado en horas extraescolares que empezamos. Creo que no lo había mencionado hasta ahora. Básicamente, somos Boom, Luca, un puñado de niñas de Grade 7 (1 de la ESO) haciendo manualidades.
Unos minutos después de la asamblea, cuando estaba a punto de entrar en clase de francés, me llegó un mensaje de mi padre. Es curioso que hace un par de semanas me planteé la idea de una segunda parte, y hace dos días empecé a traducir al inglés aquel relato... Os saltadores do Muro, en gallego, o Los saltadores del Muro, en español... y hoy me dicen que lo van a publicar. Hace un año y medio, gané un concurso provincial de relatos cortos en gallego, pero hasta hoy nunca habían mencionado esa palabra: publicar. Sé que probablemente sea parte de un libro de relatos cortos ganadores de ese concurso durante otros años o algo por el estilo, pero aun así... ¿No es cuando consigues publicar algo cuando tienes derecho a considerarte escritor? Mi nombre y algo que he escrito yo aparecerán en un libro. Un libro que no mucha gente leerá, pero un libro al fin y al cabo. Y si hay un modo de volverse inmortal, de dejar huella, es ese: un libro.

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